RECONOCER

Palíndromo, así se le llama a las palabras que se escriben igual al derecho que al revés y mantienen el mismo significado.


No aplicable para todos aquellos padres que llaman a su hija Roma, en nombre del <Amor>


Hoy, un sobre de azúcar, me ha endulzado el día y no por consumirlo, soy súper fan Keto, más bien, porque se lo he tenido que explicar a un cliente que si se ha endulzado el café y espero que el día.


“Reconocer, es la palabra más liberadora del mundo, la escribas del derecho o la leas del revés” -rezaba aquel sobre de sabiduría para diluir.


Reconocer sana, reconocer te hace enorme, invencible, valiente y en muchas ocasiones, te hace víctima de un sincericidio con grandes probabilidades de convertirse en catarsis. 


Reconocer que te he llorado, extrañado, odiado, olvidado, recordado de nuevo, odiado plus ultra, desterrado a nunca jamás, demonizado para todas sus vidas futuras, mandado al mismísimo infierno para disfrutar mentalmente con la cremà, es un acto de valentía sincericida, no tengo ninguna duda. 


Pero que el Ninot reconozca que se merecía la cremà, no es menos valiente.


Hay que estar muy loco o muy arrepentido, para intentar saltar la hoguera con un bidón de gasolina en la mano.


Verbalizar que dolió, solo significa que lo has superado. No son más fuertes los que nunca se rompen, solo son unos putos insensibles de mierda ensalzando su ego, fin.


No se puede reconocer, sin recordar, y cuando te pones ha recordar, todo puede salir muy bien o salir muy mal.


No se vosotr@s, pero soy muy capaz de recordar la ansiedad que me provocaba la falta de noticias y a la vez, como se me encogía el estómago, cuándo lo abrazaba de nuevo.


Me recuerdo llorando y me recuerdo besándolo, y ya no sabes si todo está bien, o todo está mal.


Las relaciones pasadas tendrían que ser como esas borracheras extremas, de las que no recuerdas prácticamente nada de la noche anterior, y por más detalles que te den, es como una historia escrita en tercera persona, no te sientes el protagonista.


Si no recuerdo, no pasó…

Pero no, las relaciones pasadas son espina o son cicatriz. No hay más.


Solter@s, cuidado con sacaros las espinitas pendientes, cuando la sacas, la sangre vuelve a brotar, a veces para bien y a veces mal, puede sanar, puede acelarte el ritmo cardíaco o puede derramarse para nada.


Y donde hay sangre, hay herida para curar.


¡Betadine y cambio!






Robe, la vida ya no duele.

Este 2025 está siendo el año de las despedidas, de las que duelen y sabes que no sanarán, sólo el tiempo dirá si sobreviviremos o sucumbiremos a ellas.

Como muchos de nosotr@s, siento que te marchas y te llevas un trocito de mi historia.

Y es que siempre he vivido, sabiendo que me enamoré, enamorándome de tus letras.

La lagrimilla tonta del día, ha sido para ti. Con orgullo y algo de nostalgia, recuerdo aquel tiempo feliz, en el que fui una enamorada del amor.

Si a mis treinta y nueve años me preguntan, cuántas veces me he enamorado, diré que fueron muchas, y de formas muy diferentes e infructuosas todas ellas.

Pero si me lo pregunto yo misma, no puedo mentirme, ni engañarme, ni esquivar la respuesta.

Has estado presente en los dos momentos más felices de toda mi vida y en tus letras, el amor fue correspondido, fue bálsamo, ilusión y esperanza.

La primera vez, que el amor me ahogó por su ausencia, por la distancia, por la estupidez y la juventud, todo en dosis muy grandes, "Tu espiritu impedecedero" me consolaba y resignaba, así que decidí, que si el amor dolía así, mejor sería regalar mi alma impedecedera para que nunca más me doliera

Dos años lloré al amor, esperé paciente y me aferré a la parte de la letra en la que solo veía reflejado mi dolor, con la esperanza, de que algún día, dejaría de cantar esta letra llorando. Era lo primero que escuchaba cada día y lo último. Cerraba los ojos, y podía verlo a él tarareando la canción al volante de su coche.

Era lo único que me quedaba de él, tus letras en sus labios.

Con el tiempo, entendí, que esta letra se había escrito para dos personas, para el que espera y para el que busca el camino de vuelta.

"Pregúntale al tiempo y  a ver si se acuerda de mi y pregúntale si es cierto que nadie la ve sonreír, a quién añora y en quién piensa cuándo llora"

Y la repuesta fue un rotundo:

- SI, QUIERO. 

La segunda vez, que hice de tus letras mi religión, fue un verdadero acto de fé, todo apuntaba a una despedida inminente, un adiós prematuro, un golpe de los de K.O seguro.

En aquel hospital, susurré esta letra en su oído, para que allá donde estuviese, supiese que habían muchos corazones esperándola al otro lado, que no podía rendirse, que nosotros no lo haríamos.

"Seguir la trayectoria que llevan las nubes, volver por la mañana, igual que sale el sol y verás que calentito retroceder las horas, dando patadas al reloj" 

Y un día, mi Golfa adorada, contestó y volvió a cantar conmigo, nuestra canción, supe que esa batalla, por fin, la habíamos ganado.

Robe, hoy la vida ya no te duele. Te llevas un trocito de mí, pero me has dejado impregnado de poesía cada recuerdo de amor, lucha, esperanza y fé.

Con todos estos atributos, en cualquier religión hablaríamos de un DIOS.

Me declaro tu más devota sierva, larga vida al REY.

¡Que la tierra te sea leve!

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