SECCIONES
(CREE)NCIAS
Y ellas, que podemos decir de ellas...
Ellas tan fieles, fieles a la idea de que algún día, ellos superarán su inmadurez e imbecilidad perpetua y se convertirán en el hombre que siempre soñaron.
Para los que pensaron que esto podía ser un acto de fe religioso, con motivo de la Semana Santa, les diré, que soy roja y atea, que ojo, no Sanchista.
Inciso, Torrente Presidente (obra maestra) todos a verla.
Abro melón... ¡Dios me ampare!
1. ¿Hasta que punto están engañad@s las parejas de los infieles?
2. ¿Son las relaciones un acto verdadero de fe?
3. ¿El amor se dice y no se hace?
Lo sé, acabo de abrir las puertas del infierno y muy probablemente vengan todos los demonios a por mi.
Enserio, ha pasado tiempo, pero aún recuerdo ciertas red flags de mis ex parejas.
Excesivo recelo con el teléfono, aumento repentito del apetito sexual, modo avión constante, altibajos emocionales con mayor frecuencia, ausencias prolongadas, te tratan mal sin motivo y al día siguiente, te compensan sin motivo también...
¿Y tú, para dónde estás mirando?
En el mejor de los casos, solo están pensando en otra persona.
Así que, si miras para otro lado, no estás engañad@, estás siendo cómplice, priorizas tu zona de confort.
Así que cuando llegamos a este caso, solo quedar verbalizar en voz alta mi segunda pregunta. Las relaciones son un acto de fe, estás dispuesto a priorizar la creencia sobre la realidad objetiva.
¡No vale hacerse el/la sorprendid@!
Lo cual nos lleva a mi tercera pregunta...
El amor se dice y no hace, "claramente".
Cariños, si al meternos a la cama cada noche, no sentís su respiración en vuestra nuca...estáis muy jodid@s.
¡No hay resurrección posible!
Os lo digo desde ya, está rezando a otros Dios@s.
Así que este mensaje va para todos los creyentes, que olvidan que el amor se trabaja a diario.
Se reza en la iglesia, se llora en la lloraría, se hace el amor durante el día y a la cama se va a follar.
Cambio y corto.
GRAN (OLA)
Ufff llegó el momento… muero de la pena…
Otro Post que no hubiera querido escribir jamás. Tres meses, tres despedidas…
Mis amigas y yo estamos como locas elucubrando…
¿Quién será Mister Abril? ¡Miedo me da!
Pero al tema…
Mi Peter Pan se ha marchado de Nunca Jamás, y con él, muere el cuento.
Campanilla, aluciflipando, se ha trasladado a Carnival Row, en busca de Orlando Bloom y yo… una vez más, me siento a la deriva, en un bote sin rumbo, en el peor de los casos, devorada por una ballena como el pobre “Pinocho” o quizás, con un poco de suerte, alcance puerto, con una historia rocambolesca que nadie creerá, como en la “Vida de Pi”.
Lo que daría yo ahora por un Piratas del Caribe…
No he sido consciente de la magnitud de lo ocurrido, hasta que el universo, esta misma mañana, me ha hablado alto y claro, nada de números espejo 11:11, ni coincidencias en el horóscopo semanal, ha sido un cartel fluorescente con un mensaje claro y en mi momento del día más vulnerable, cuando me arrastro a por mi dosis diaria de cafeína, previa a mi toma de vitamina D.
El cartel rezaba así: AQUÍ ESTÁ TU GRAN
OLA
La granola bien es un desayuno de fitness, o quizás un alpiste para los pájaros, pero si algo no se escapa a mi ojo, es un buen juego de palabras.
GRAN(OLA)
Desde que comencé mi crisis de los cuarenta, la gran ola me ha perseguido en cada sueño, pensamiento o proyecto. Estoy convencidisima, de que este año me tiene preparada la gran batalla final, aún no sé si en el ámbito laboral, sentimental o de salud, crucemos los dedos…
Pero es una sensación que me acompaña cada día, no me atormenta, pero sí que siento que es aleccionador, vivo en el tiempo de descuento, en pleno estado de alerta máxima, 24/7.
Me mantiene joven, pero es agotador…
Sea como sea el tamaño de la ola, no queda más remedio que surfearla.
Aquí estoy dando vueltas, porque no quiero escribir lo que voy a escribir, pero si toca, toca.
Querido Peter Pan;
Ha sido un viaje increíble, desde siempre hasta ahora. “Nunca Jamás” prometía ser eterno, y lo será, pero ahora solo en nuestros recuerdos.
No habrá nuevas aventuras que escribir.
He pérdido mi bastión de tormentas, ese “quédate cerca” que se ha forjado en la última década, sin pensarlo, sin planearlo y sin poder decirlo en voz alta, tampoco hacía falta.
Eras esa cápsula del tiempo donde lo que fue y lo que es, podían coexistir.
En mi recuerdo, siempre serás esa travesura recurrente e inconfesable, ese hombre que huía de la realidad o simplemente, esa “Canción que siempre canto, aunque no me sepa la letra”. Así que me marcho de Nunca Jamás sin rumbo fijo…
Querido Peter, llegó el momento, la gran ola está aquí, nos vemos al otro lado.
¡Hasta siempre!